Por José Manuel González Infante

Me van a permitir que siga buscando, en este artículo, el sentido del Paradigma
de Kuhn, en el seno de la Medicina Psicosomática.

El segundo rasgo característico de los Paradigmas está representado, como el
mismo Kuhn puso de manifiesto, por su vertiente “Sociológica”, de mucha mayor
relevancia conceptual que la designada como metafísica (que comentamos en nuestro
anterior artículo), al suplantar lo histórico a lo mítico de manera significativa.

Existe, a mi juicio, un periodo de la Historia de las Ciencias Médicas, de
marcado carácter neurocientífico, que abarca toda la primera mitad del XX, en el que
destacan tres corrientes científicas importantes como basamento conceptual del cada
vez más pujante movimiento psicosomático. Las comunidades científicas que
sustentan estas tres Escuelas se ubican en tres áreas geográficas concretas: La antigua
Rusia, Norteamérica y la Europa Central.

La que puede calificarse como Escuela Rusa de Medicina Psicosomática, se
estructura en torno a las investigaciones neurofisiológicas de IVÁN PAVLOV (1849-
1939) y su aportación al conocimiento de los designados por él como reflejos
condicionados, basamento del condicionamiento clásico o reflexológico (BYKOV,
FROLOV, entre otros). No es el momento de describir las múltiples aportaciones de
esta Escuela a la Medicina Psico-somática, pero sí destacar su relevancia en la
construcción de una corriente de pensamiento en el seno de este movimiento, que lo
concibe como una Psicofisiología Clínica (RUIZ OGARA, 1989).

En Centro Europa se desarrolla con fuerza, entre internistas alemanes, un
movimiento en el que adquiere una gran relevancia la patología funcional (G. von
BERGMAN) y el pensamiento médico-antropológico de la gran figura de V. von
WEIZSÄCKER. Esta Escuela Europea de Psicosomática se caracteriza por poner en
el centro de atención de la doctrina y la práxis de este movimiento a la Persona
enferma. Se sientan así las bases del Paradigma Psicosomático entendido como
doctrina Médico-Antropológica.

La última Escuela a la que vamos a referirnos, posiblemente la más relevante
dentro del movimiento psicosomático, es la Escuela Norteamericana, en la que
destacan dos figuras importantes, la Dra. F. DUNBAR y el Dr.. F. ALEXANDER. La
fuente de esta corriente de pensamiento está sustentada, preferentemente, por el
Psicoanálisis freudiano, de ahí la relevancia dada a los conceptos de regresión,
represión y fijación, en la determinación de la patología psicosomática.

Concretamente para la Dra. DUNBAR debe destacarse la relación entre ciertas
patologías psicosomáticas y tipos concretos de personalidad. Para F. ALEXANDER
existiría una respuesta psíquica específica en las por él calificadas como neurosis
vegetativas o viscerales. Pero como en el caso de las otras dos Escuelas referidas, no
es el cometido de este artículo el desarrollar sus bases doctrinales y metodológicas
sino destacar el papel que como vertiente sociológica del concepto de Paradigma de
Kuhn poseen todas ellas.

Como preconizaba Kuhn “un Paradigma no gobierna un tema de estudio,
sino, antes bien, un grupo de practicantes”; así, si consideramos a cada una de las
referidas Escuelas de Psicosomática, como Paradigmas, es evidente que todas ellas
son representativas de los llamados Paradigmas Sociológicos aportando cada una un
conjunto de creencias, valores y técnicas interpretativas del movimiento
psicosomático que, como tema de estudio no es de ninguna en particular, sino que las
abarca a todas.

Este es el hecho que quería destacar en relación con el concepto de Paradigma
en el ámbito de la Medicina Psicosomática.

La Medicina Psicosomática constituye un fiel reflejo del concepto (también
debido a Kuhn) de “Matriz Disciplinaria” en el que se integran. además de los
Paradigmas metafísicos y Sociológicos, comentado en un artículo anterior, el
primero, y en éste, el segundo. Este constructo tardío, con el que Kuhn intentó, sin
conseguirlo, sustituir el término Paradigma, posee un tercer componente al que nos
referiremos en una próxima ocasión.

Permítanme ahora, como conclusión última, realizar una mención expresa al
carácter de unidad de la Medicina Psicosomática la que, en tanto, Matriz Disciplinar,
se constituye como una estructura sustantiva o como un polisistema de interacciones
entre sus elementos constitutivos. En definitiva los saberes psicosomáticos poseen
una génesis multidisciplinar, de esencia plural y, como veremos en el próximo
artículo, de hacer complejo, lo que nos ha inducido a considerarlos como una unidad
desde la pluralidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí