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Concepto, método y fuentes de la Psicohistoria

Por José Manuel González Infante

Conviene que el primer artículo de ésta Sección sea el que me permita presentar a quienes amablemente me honren leyéndola en el futuro, el tema central de la misma: La Investigación Psicohistórica.

Cabe decir que la Psicohistoria es el conjunto de conocimientos extraídos de la aplicación de los saberes psicológicos para explicar, comprender e interpretar ciertos hechos y personajes históricos, buscando, en unos casos, su causalidad, pero principalmente, las relaciones de sentido existentes entre las acciones de los individuos -debidas a sus peculiaridades psicológicas- y sus repercusiones en la sociedad en la que vivieron; sin embargo, en un intento de perfilar con más precisión su cometido, podemos afirmar que la Investigación Psicohistórica se sustenta fundamentalmente en la interpretación de lo acontecido en un momento histórico concreto, valiéndose de un instrumento -una doctrina psicológica- que a manera de marco de referencia, permite al investigador elaborar hipótesis que arrojen más luz en torno a su búsqueda de la verdad histórica.

Tras lo dicho creo que podemos asignar ya a la Psicohistoria un objeto de estudio –el personaje o hecho histórico elegido por el investigador- y, una metodología caracterizada por la interpretación comprensiva de la subjetividad del fenómeno histórico y/o la interpretación psicobiográfica del personaje.

El estudio de las fuentes propias de la Investigación Psicohistórica exige inevitablemente una argumentación veraz respecto a su auténtico origen. ¿Sabían Vds. que la Psicohistoria nació en España? Y, como con tantos otros hechos relevantes, se nos hurta su paternidad por otros, posiblemente por pura negligencia nuestra, al no haber alzaprimado, como se debió hacer a su debido tiempo, un hecho así.

Como ya tuve ocasión de exponer, el 15/05/2014, en la Conferencia impartida en la RAMCC y posteriormente publicada en la WEB de la SAMP (1), el primer trabajo de índole Psicohistórica que se publicó en el mundo fue el titulado “La enfermedad y muerte del príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II” cuyo autor fue el psiquiatra valenciano Don José Sanchís Banús. Se trató de un artículo editado en la Revista “Archivos de Medicina, Cirugía y Especialidades” en 1927. Al año siguiente el Dr. Sanchís Banús, vuelve a publicar otro artículo titulado “El hechizo de Carlos II Rey de España” enjuiciando aspectos biográficos del último de los Austrias españoles, que como todos sabemos lo adjetivó la Historia como “Carlos II el hechizado”.

“Pedro I de Castilla y su tiempo: Una perspectiva transhistórica de la violencia”.

No obstante, en la bibliografía científica internacional se considera como padre de la Psicohistoria al psicoanalista norteamericano de origen alemán, Erik Erikson, por una valiosa aportación en este campo científico: “Young man Luther”, publicada en 1958, es decir, 31 años después que el estudio sobre el príncipe Carlos de Austria y 30, del referido al hechizado Carlos II rey de España, del médico-psiquiatra Sanchís Banús. Pero lo que puede sorprendernos más es que se excluya igualmente a otro eminente médico español -en su caso, de mayor proyección internacional que Sanchís Banús- Don Gregorio Marañón, quién es autor del libro “Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo”, aparecido en 1930 –perdónenme el ser repetitivo, pero resulta necesario hacerlo- es decir, 28 años antes que el de Erikson.

La lista de las aportaciones psicohistóricas de Don Gregorio Marañón es realmente meritoria, figurando entre ellas: “Amiel” (1932), “El Conde-Duque de Olivares” (1936), “Tiberio”, “Don Juan” (1940), “Luis Vives” (1942), “Antonio Pérez” (1947), entre otras.

Pero no son los dos únicos médicos españoles que han enriquecido la Investigación Psicohistórica; así, no podemos olvidar al psiquiatra Don Antonio Vallejo-Nágera, que con su libro “Locos egregios” (1976), sigue una senda metodológica que tuvo un pionero ejemplar en el eminente psiquiatra alemán Ernet Kretschmer, que con su libro “Hombres Geniales” de 1929, podría ser el único médico no español que compartiera, la copaternidad con Sanchís Banús, de la aún muy joven Investigación Psicohistórica.

Por último, no puedo dejar de mencionar aquí a quién fue mi maestro, el Prof. Don Francisco Alonso-Fernández, cuyas aportaciones a la Psicohistoria son abundantes y de sumo interés psicopatológico, como sus estudios sobre “Goya”, “Kafka”, “Santa Teresa de Ávila” y algunos reyes españoles de la Casa de Austria.

No quiero concluir este artículo sin hacer constar que a esta “Psicohistoria de lo Real” puede superponerse una “Psicohistoria de la Ficción”, cuyo máximo representante es el científico norteamericano Isaac Asimov, más conocido entre nosotros como autor de novelas de ciencia-ficción, lo que no le hace justicia de ninguna manera y que intentaré remediar en esta Sección más adelante.

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